Joaquín Cabrera, el héroe del Sarmiento campeón

Interés General 03 de junio de 2021 Por Redacción Claridad
El joven arquero surgido del CAEL fue clave en la consagración de Sarmiento. “Si hubiésemos perdido también nos hubiésemos ido con la cabeza en alto”, reconoció.
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Acaba de ser el héroe deportivo de una jornada inolvidable y sale del vestuario con el pecho que infla la remera naranja y una sonrisa que no parece caberle en la cara. Media hora antes había dinamitado las esperanzas de Boca tapando un tiro libre con sus manos y el rebote con el alma para que los compañeros y el cuerpo técnico desde el banco, los familiares de los jugadores en la tribuna, los hinchas en Junín, lo gritaran como un gol, como dijo  el relator de Línea de Juego, Marcial Paz. Porque ya no quedaba nada por jugar, porque las piernas ya respondían poco y nada y porque el equipo de Battaglia se desesperaba en la búsqueda del empate.

Hace poco que terminó el partido pero Joaquín Cabrera no necesita de más tiempo para entender lo que está viviendo, porque lo que le pasa por el cuerpo son todas esas sensaciones que soñó  que algún día sentiría cuando era niño en su Lincoln natal. “Sufrimos un poco pero gracias a Dios pudimos hacer los dos goles y se nos dio. La verdad es que este grupo se lo merece porque trabaja día a día y siempre vamos por más. Somos muy unidos y dejamos todo, por eso si hoy hubiésemos perdido nos hubiésemos ido con la cabeza alta”.

Un mano a mano a Mancuso en el primer tiempo, otro a Vázquez en el segundo, un cabezazo desde el punto del penal fueron algunas de las salvadas del arquero que jugó 12 partidos en este torneo pero la más importante y trascendente fue la última en la que se evitó el empate con su cuerpo. “La pelota me da en el muslo. Yo la quiero tirar para arriba pero como se mueve queda el rebote ahí y quise hacer lo más chico posible el arco y gracias a Dios la saqué”, reconoce.

La medalla, que le cuelga del pecho, es el premio y la consecuencia de un trabajo basado en la defensa de una idea implementada por Martín Funes que los futbolistas defendieron dentro del campo y así lo explica el arquero: “Nosotros tenemos un sistema de juego que se trata de intentar salir jugando todas las veces que sea posible pero cuando no vemos la jugada tratamos de hacerla lo más simple posible y tirando todos para el mismo lado llegamos hasta acá. Martín es un tremendo técnico, con él aprendimos mucho y ojalá lo sigamos teniendo mucho tiempo más”.

Cabrera sigue con la sonrisa en la cara mientras salen los jugadores para saludar a sus familiares en hall central del ingreso al Estadio Florencio Sola por donde pasan Chicho Serna, Patrón Bermúedez y los futbolistas boquenses que estuvieron dentro del campo mostrando el otro costado que suele tener una final. Mientras, el arquero nacido en el año 2001 rememora el inicio de la temporada. “Fuimos dos o tres días con Facundo (Castro) a entrenar con Primera porque todavía no se sabía a quién iban a traer de refuerzo. Después, en el primer partido Martín Moyano tuvo Covid y no pudo bajar entones se me dio atajar el primer partido, después en algunos también estuvo Nicolás (Nocetti) y ahora me tocó a mí”.

Muchos de los futbolistas que estuvieron dentro del campo siguen saliendo a abrazarse con sus familiares, sin embargo él no tuvo la suerte de tenerlos cerca pero los lleva presente en la cabeza, en el corazón y en esa sonrisa que se vuelve nuevamente inmensa al hablar de ellos. “Un saludo grande para toda la gente que nos apoyó y para toda mi familia que no pudo venir y nos está viendo desde casa. Un saludo para Lincoln”, se despide y se vuelve al vestuario con la medalla en el pecho inflado, la sonrisa en la cara y con la satisfacción de haber cumplido un sueño.

Nota original Junín Digital 

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