“El sueño recorre épocas y geografías”

Suplementos 15 de noviembre de 2020 Por Redacción Claridad
Columna de Opinión por el licenciado Julián Ardesi
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A riesgo de hacer malas interpretaciones (lecturas equivocadas) es que nos largamos a
escribir. Nos zambullimos. ¡Somos muy malos lectores!, hay que reconocerlo. Un
ejemplo paradigmático de lo que digo lo encontramos en el acto del soñar.
Eso onírico que acontece no a la llegada de Freud, sino miles de años
antes, en la cartografía deseante de aquellas primera almas que habitaron el planeta.
El soñar -abandonarse- podría considerarse una escritura impulsada a partir de las
fallidas y erróneas interpretaciones que lanzamos a la vida diurna.
O de la necesidad de realizar (se) a través del sueño de lo que se nos presenta como
esquivo y lejano en nuestro danzar cotidiano; allí, cuando creemos que estamos
despiertos y la vida va sucediendo.
Aunque Montaigne, ya advertido del asunto y de lo que digo, expresó:
“No hay ningún argumento posible para saber si estamos dormidos o despiertos,
porque nadie puede demostrar racionalmente la vigilia”.
Si lo asumimos, entonces, se puede sostener que toda escritura es efecto de una mala
lectura, y que indudablemente habla de nosotrxs. Estamos hechos de malas lecturas, al
punto, que nadie puede creérsela (a lo sumo que decida engañarse) bajo el velo de los
enunciados provenientes del Otro. Somos un poco queer… (¡raros!)
Hay algo del escritor o del soñante que apasiona y atrae. Su desajuste es estructural y
esto lo ha llevado a la escritura. De eso que se manifiesta aparentemente ajeno y que
gracias a la medida de las metáforas y metonimias: “los sueños hacen del abismo
medida humana” (Lila Feldman)
Borde de lo íntimo. Tan íntimo que se logra despertar. ( ¡Un despertar diferente!)
Sueño y vigilia se confunden.
Es bueno, a mi entender, estar advertidos del error. Si tenemos en cuenta que hemos
sido diseñados para hacer malas lecturas (y no a causa de un genio maligno) Se trata
de nuestro desarreglo existencial de nadar perdidos en el lenguaje.
Desde que comenzó la pandemia me la he pasado haciendo malas lecturas; pero como
contraparte me he refugiado en el sueño. Increíblemente he soñado como nunca, y me
he vuelto un escritor. Por supuesto, errante.
No puedo entender que haya quienes creen en la necesidad de clavarse un
psicofármaco, para evitar soñar. Solo deberíamos aceptar que es parte, el soñar, del
desarreglo existencial…

Licenciado Julián Ardesi 

M.P. 10563

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