"Aulas vacías, alumnos olvidados" la dura carta de Zuccari que presiona por la vuelta a clases presenciales

Política 07 de octubre de 2020 Por Redacción Claridad
Siguen los cruces por la vuelta a clases presenciales, y Zuccari es una de las abanderadas. La política está dejando millones de niños entre medio de discusiones entre la clase política que quiere mandar a trabajar a todo el mundo menos a ellos mismos.
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La carta completa

Los gremios docentes junto a Axel Kicillof decidieron no volver a las aulas. Muchos docentes en desacuerdo desde las bases, no tienen la fuerza suficiente para plantarse ante esta decisión unilateral.
Por lo tanto, la escolaridad va a tener, a este paso, un año sabático en nuestra provincia, si tomamos en cuenta que fue en diciembre cuando los chicos dejaron las aulas y que tomaron clases presenciales entre 5 y 10 días este año, a principios de marzo cuando comenzó el ciclo lectivo.
Muchos padres, en la comodidad de no tener compromisos de horarios y cumplir con las responsabilidades que la escolaridad presupone, suscribieron de algún modo al pacto de seguir en el aislamiento social perpetuo al que se ven sometidos los chicos de la provincia de Buenos Aires.
Condimenta la situación, el miedo al virus y el desconocimiento de esta enfermedad nueva que tiene al mundo en vilo.
En el medio de este escenario, los alumnos, los chicos, principales damnificados, en quienes pocos piensan y parece nadie escucha o al menos no se percibe un alto interés por hacerlo.
Los adultos, sus padres, nosotros, salimos de nuestras casas y ellos quedan ahí. No tienen vida social, no tienen esparcimiento, no interactúan con el medio del mismo modo que por ser humano, un ser social, debiera concebirse.
En ese contexto se visualiza que una parte de la población escolar permanece frente a pantallas varias horas, desde que se levantan hasta que se acuestan. Otros tantos, no tuvieron o tienen continuidad pedagógica, por lo tanto el próximo año poco o nada habrá que indagar sobre saberes previos.
Esos que no tuvieron la posibilidad de la continuidad pedagógica, ya sea porque la virtualidad no está a su lado, porque carecen de dispositivos, conectividad, o crédito para acceder a ella, quedaron afuera.
Y están afuera literalmente, jugando con otros en el mejor de los casos, trabajando: ayudando al sostenimiento de la familia ante semejante crisis económica y social, donde no hay IFE y AUH que alcancen a paliar el caos sin precedentes en el que la Argentina está inserta y, en el peor de los casos, aquellos que quedaron afuera, están bajo la acechanza de cualquier tipo de vejación, violencia o maltrato, a merced de otras plagas que también vulneran derechos.
Y si hablamos de vulneración de derechos, no podemos dejar pasar por alto, el último informe de Unicef, que señala que 6 de cada 10 pibes pasaron a ser pobres en nuestro país y que tal muestra refleja lo antes mencionado: no hay IFE, AUH, bolsones o dádivas que mitiguen los daños que la parálisis del país obtuvo luego de habernos llevado a pararnos frente a la falsa dicotomía de salud o economía.
Se manifiesta también la vulneración de derechos frente a la carencia del acceso a la educación y a concurrir a la escuela. Mencioné que nadie le consulta a los alumnos sobre cómo están, qué creen, qué piensan, qué sienten, por lo tanto su derecho a expresarse y a manifestarse brilla por su ausencia. El derecho a la recreación y al esparcimiento y el derecho a ser protegidos tampoco se evidencian.
Por ende, el derecho universal de los derechos de los niños a los que nuestro país suscribe, se hace agua en las oficinas virtuales (recuerden que el ministerio está cerrado) de iluminados que alientan la falta de políticas públicas educativas para acrecentar el fin primero. El fin primero, de fabricar pobres y analfabetos a los que el partido de gobierno ya nos tiene acostumbrados.
En definitiva, por cumplir a medias con el derecho a la salud, los sumimos a los chicos a más desigualdades, les creamos más angustias e incertidumbre, les quitamos posibilidades, les hipotecamos su futuro y con el de ellos, va atado el de la provincia y el de nuestro país.
Por eso, cada uno de nosotros tiene que ser una voz que convoque a otras voces para unir fuerzas y reclamar la vuelta a clases. Una vuelta a clases que reúna protocolos de seguridad e higiene en un ámbito de distanciamiento social. Que implique generar las condiciones para que de manera gradual, en grupos reducidos y con diferentes particularidades, vayamos volviendo a una presencialidad alternada con virtualidad, a un sistema híbrido que permita el control epidemiológico ante eventuales contagios, alternando de este modo, la permanencia en los hogares y en las escuelas y, por último, abrazar el derecho que tienen los chicos a la educación y hacerlo cumplir.
Esa es nuestra tarea, nosotros con consejeros escolares, padres, docentes y chicos, ya empezamos. Necesitamos ser más, muchos más, y a eso los convocamos.

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