Salando las heridas un 17 de agosto

Interés General 30 de agosto de 2020 Por Redacción Claridad
Columna de Opinión por el licenciado Julián Ardesi
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Me preguntaron qué se podía observar de la marcha del 17 A…
Lo primero que se podría pensar es que asistimos a la forma de un “espectáculomundo”, a la “impotencia” de la RAZÓN. Herida y desazón, de quedar a cielo abierto
juntando impotencia… Recordemos aquel texto de Sigmund Freud, donde planteaba
las “tres grandes heridas ocasionadas al narcisismo” (1917). El yo, se decreta: se
encuentra herido de muerte. Donde se vislumbra que el hombre (¿?) no es un
fundamento absoluto, el “sí mismo” se presenta como el producto histórico de
“estructuras incontroladas”. Será Foucault (¿Filósofo?), quién dirá que el psicoanálisis
le trae a la modernidad un nuevo “tipo de discursividad” (1969)...
El descentramiento de la conciencia por un texto que se presenta balbuceante... La
idea de Razón, de sujeto libre y autónomo, se evapora; como lo hace el sueño, cuando
finalmente despertamos…
Vamos de una vez por todas, con las” tres heridas”. Como decía, estamos ante la
presencia de un yo herido, golpeado. Hagamos un stop, no sin antes, pasar por la
definición de la palabra “herida”, extraída de la Wiki:
Encontramos dos acepciones (seguramente hay más)
1) Lesión, normalmente sangrante, que se produce en los tejidos exteriores del
cuerpo como consecuencia de un corte, un disparo, una presión, un roce, etc. “Aún le
sangra la herida de la rodilla".
2) Pena o daño moral. "el escenario le ha servido para curarse las heridas producidas
por el desamor" (ésta última me parece muy buena).
Ahora sí, continuamos. Nos metemos por los intersticios de la “herida yoica”. Aquella
que vocifera: “yo soy autónomo”, “yo soy un hombre libre”….”libertad”…etc. y queda
sumido en la total impotencia.
En el señalado texto, Freud dice, que a lo largo del tiempo, la humanidad ha debido
soportar de parte de la ciencia dos graves afrentas a su “ingenuo amor propio” (podría
esto entenderse como narcisismo).
Un tal, Nicolás Copérnico (1543) publica un tratado fundamental, en el que argumenta
que se sugiere remover a la tierra del centro del universo...
Consideremos esto, como un verdadero, ¡golpe cosmológico! Se entera la humanidad,
lentamente al caminar, no de un día para otro, de que la tierra no era el centro del
universo, sino una ínfima partícula dentro de un sistema cósmico ( significa bello)
apenas imaginable en su grandeza.(Freud 1917)
La segunda herida vendrá de la mano de Charles Darwin (1859) cuando junto a los
trabajos de investigación de la biología (Ciencia maravillosa, hoy imperante); y la
posibilidad de seccionar los cuerpos que yacían horizontales, reposados sobre una
mesa; redujo en nada el privilegio otorgado al hombre en la creación, constatando que
provenía del mundo animal y que posee una naturaleza animal…(Freud 1917)
Y por último, la tercer(herida). Freud, no vacila en decir que no somos dueños de
nosotros mismos. Ni siquiera el amo en su propia casa, dependemos de unas
mezquinas noticias sobre lo que ocurre inconscientemente en nuestra alma… (1917)
Estamos aquí, ante el surgimiento de una práctica (Psicoanálisis) que nos advierte del
riesgo de aquellos que creen que ostentan un saber absoluto sobre las cosas,
reflejado bajo un discurso certero, y sin preguntas…
Dispuestos, ellos, a sacrificar sus vidas en respuesta a los dioses más oscuros; el
odio… una de las pasiones más intensas……
Reflexiones vagas sobre El 17 A.

Licenciado Julián Ardesi 

M.P. 10563

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