UPD (Último Primer Día) : ¿Hacemos algo o seguimos mirando?

Interés General 10 de marzo de 2020 Por Alejandro Shujman - Clarín
Hoy, en Lincoln y tantas ciudades más se realizará esta nueva tendencia de UPD Último primer día. Un análisis que vale la pena leer.
1583877448802

Una vez más comienzo de clases. Una vez más estos peligrosos rituales nuevos. Una vez más nuestros chicos al borde la cornisa.

Estamos los adultos acompañando a nuestros chicos en el camino del crecer de manera insana. De manera tibia. De forma negligente, los estamos dejando solos.

Hablo del Estado y de la una gran cantidad de padres que yo llamo "amorosamente tibios". Seguimos naturalizando y acompañando de manera resignada estos modos de festejar que los adolescentes, con peligrosísima vía libre para la transgresión, han incorporado y legitimado en los últimos diez años.

¿El origen? Muy sencillo. Crecer asusta. Y de esto hable en numerosas oportunidades: frente al miedo a crecer los chicos se apoyan en tres muletas:

✔️Hipererotización precoz

✔️Tecnología como anestesia y refugio frente a lo difícil del vivir

✔️Consumo de alcohol y sustancias psicoactivas

En esta línea, y acompañado las practicas ruidosas que siempre estuvieron ligadas a los momentos importantes de pasaje de un estadío a otro (despedidas de soltero, rituales de egreso de las universidades, etc.) los chicos encontraron un motivo más para dar rienda suelta al descontrol: el UPD, o último primer día de clases.

Noche sin dormir, noche de descontrol, noche donde todo está permitido, alcohol, desmanes y hasta el atropello a los más pequeños de su propio colegio como muestra de poder (“Mirá que grandes que somos"). El disparate.

Y los adultos, miran y encogen hombros: "En estos tiempos nos toca ser padres". Disparate.

El trabajo de los padres es poner límites, el trabajo de los hijos es intentar quebrarlos. Y desde la resignación los padres están dejando de hacer lo propio, o sea, los hijos están quedando solos, anomia y tierra de nadie. ¿Hacemos algo o seguimos mirando?

Reducción del daño con los chicos no
 EL SEDRONAR elaboró desde las mejores intenciones (no lo dudo) una guía para padres y chicos. Creo leer en ella una peligrosa manera de pensar el problema, y digo esto desde las mejores intenciones de sumar en la solución al problema.

Esta guía hace referencia (y está muy bien) a no naturalizar el consumo de sustancias pero habla en varios puntos de cuestiones que se terminan ubicando en la línea de la reducción del daño y no de la solución del problema.

Quiero decir, en tiempos en donde el coronavirus ocupa el centro de la escena informativa, no estamos en condiciones de solucionar de cuajo este problema. No podemos erradicar el virus, está en el planeta y solo es posible extremar protocolos de prevención y tratamiento en los casos de contagio.

Pero sí podemos a corto, mediano y largo plazo tomar medidas y decisiones que hagan contra-cultura en esta locura de la toxicidad como único camino a la diversión. Sí podemos acabar en el menor plazo posible con esta locura de festejar en la cornisa que nuestros jóvenes han adoptado.

Dice la guía de Sedronar:

✔️No ingerir tragos de alcohol de forma continua ni asociado a otras sustancias (…)

✔️No centralizar el evento en consumo de sustancias

✔️Alimentarse bien antes del evento

Digo, pienso, sostengo (y me pongo a disposición de las autoridades para sumar mi punto de vista), no podemos caminar senderos tibios cuando de la salud de nuestros chicos se trata. "No tomen tanto, o beban con moderación" no es un discurso posible en este caso, de ninguna forma, bajo ningún concepto.

Y con tibieza los arrolladores impulsos juveniles derrumban y se llevan puesta cualquier guía de este tipo.

Uso en mis charlas un spot de bien público. Un niño de año y meses tambalea en una plaza mientras aprende a caminar. Un muchachito de 14 años hace lo propio en estado de ebriedad. El slogan: "Siguen siendo chicos". De eso se trata.

Abramos debate serio, instalemos el tema desde los muchos recursos que tenemos y no estamos utilizando. Hagamos lo nuestro.

Podemos hacer mucho más
Es urgente, es imprescindible, y es posible.

El Estado debe:

✔️Iniciar una campaña contundente, clara y precisa en donde se deje en evidencia que el consumo de alcohol en menores de 18 años es sumamente peligroso y se normatice lo necesario para que la ley de prohibición de venta de alcohol a menores sea de cumplimiento efectivo.

✔️Una campaña en donde se explique de manera viral que la marihuana es una sustancia adictiva que en menores incrementa riesgos varios, entre otros la apatía propia de lo que denominé la “generación medapaja”, que puede generar psicosis tóxica, entre otras cosas.

✔️La implementación de una Escuela para padres, (dispositivo sencillo, económico e imprescindible) para acompañar a un colectivo de adultos totalmente desconcertados respecto de la crianza de los chicos.

Los padres deben:

✔️Armar bloques de adultos que regulen sin miramientos ni temores absurdos el consumo de alcohol en sus hijos.

✔️Salir de la trampa del “todos van”. Si cada padre dice mi hijo/a no participa, el UPD deja de existir, bajo ningún concepto los chicos pueden estar una noche sin dormir para ir intoxicados al colegio. Los chicos y las chicas se enojarán, mucho, pero entenderán con el tiempo que solo estaban recibiendo cuidados.

✔️Retomar la función de asimetría en el vínculo parental, recuperar la letra D: dejar de ser pares, volver a ser padres.

Fuente: Clarín

Te puede interesar